CARRUSEL

Videopoema Carrusel -Gala entrega de premios A.S.E.A.P.O.

 

 

[Bajan temerosos del carrusel los niños pasados.

Ensayan cómo caminar

por superficies ignotas]

 

Los dejaron desnudos sobre la escarcha

y una corona de añoranza sobre las sienes.

Les dijeron que los cerros albergaban bibliotecas

cuyos libros abonaban el sol de una estirpe.

Sus párpados –nublados en el refugio del tacto‒

sudaron entre harapos el barniz de los edenes.

Cubiertos de intemperies, olvidaron las nanas.

 

Dónde están ahora los niños que, a medianoche,

jugaban ajenos con las aristas de la hierba.

Qué noviembre descorchó sus lágrimas,

qué melodía retorció sus ecos.

Quién lo hizo, quién hubo de desmentir

la perpetua trayectoria del ángel.

 

Tercer premio IV Certamen de poesía A.S.E.A.P.O

Revista «Maldita Musa 2018» -Círculo Rojo Editorial-

bty

 

CRIATURA

De la belleza y la barbarie

que en los eriales del orbe se siembra

son auspicio y reclamo

tus ojos ignaros, criatura.

 

Mis senos, manantial de los siglos

que el hombre ha visto, te sustentan

y me haces fuente filantrópica

de este, nuestro vínculo ilimitado.

 

Derramo mi savia, miel en tus labios,

jarabe en tu garganta novicia,

sin consumirme un ápice siquiera.

 

La nana nos amansa y embriaga el aire

con su aroma a naranjas maduras.

¿Qué hermosa quimera nos mece?

 

Ven y esparce tu salitre

sobre mi pecho desnudo

que en los tibios regueros

acudirán a dormir las náyades.

 

Ven

y nútreme de vida.

 

Mención especial concurso de poesía e ilustración AMAMANTA

Versos y trazos, teta y abrazos

Onada Edicions

 

bty

YANNAT AL-NA´IM

 

Sabía que vendrías, perfume de albor, estabas

prometida a mi llanto.

 

Yo así te concebía: hemisférica, himen del sueño,

disección de clímax,

hipo tiernamente amamantado

con leche de ubres conversas,

oreándote junto al órgano genital de los árboles infecciosos,

insolencia púber del arriate en fiesta. Obvia, unas veces,

atalaya de intención diamantina, mástil en el paisaje humano

de palmeras jorobadas. Otras, apenas, mácula oculta,

gacela encinta de su propio espanto, máscara que sajela

su tocado de impostura, ajetreo de crines,

oscurísimos gestos

como tumbas de infancia.

 

No receles, hurí, consiente el beso, vegetalízame el tacto.

Déjame ver en tu rostro el busto elemental del mundo,

el eje oblicuo

de su lunar originario, la celosía que enmaraña

tu larga mirada de antimonio, la eterna apostasía

en llamas de tu estanque,

 

tu último nenúfar.

 

Los nudos del tiempo III. Al-Andalus en la poesía actual cordobesa. 

Nizam Editorial