
Tarde de aromas, sonidos y presencias especiales. Gracias a todos los que la hicisteis posible.


Tarde de aromas, sonidos y presencias especiales. Gracias a todos los que la hicisteis posible.



Texto original de Patricio Pron en El País Semanal


Texto original de Ileana Izverniceanu en revista «Rumore»

Videopoema Carrusel -Gala entrega de premios A.S.E.A.P.O.
[Bajan temerosos del carrusel los niños pasados.
Ensayan cómo caminar
por superficies ignotas]
Los dejaron desnudos sobre la escarcha
y una corona de añoranza sobre las sienes.
Les dijeron que los cerros albergaban bibliotecas
cuyos libros abonaban el sol de una estirpe.
Sus párpados –nublados en el refugio del tacto‒
sudaron entre harapos el barniz de los edenes.
Cubiertos de intemperies, olvidaron las nanas.
Dónde están ahora los niños que, a medianoche,
jugaban ajenos con las aristas de la hierba.
Qué noviembre descorchó sus lágrimas,
qué melodía retorció sus ecos.
Quién lo hizo, quién hubo de desmentir
la perpetua trayectoria del ángel.
Tercer premio IV Certamen de poesía A.S.E.A.P.O
Revista «Maldita Musa 2018» -Círculo Rojo Editorial-

De la belleza y la barbarie
que en los eriales del orbe se siembra
son auspicio y reclamo
tus ojos ignaros, criatura.
Mis senos, manantial de los siglos
que el hombre ha visto, te sustentan
y me haces fuente filantrópica
de este, nuestro vínculo ilimitado.
Derramo mi savia, miel en tus labios,
jarabe en tu garganta novicia,
sin consumirme un ápice siquiera.
La nana nos amansa y embriaga el aire
con su aroma a naranjas maduras.
¿Qué hermosa quimera nos mece?
Ven y esparce tu salitre
sobre mi pecho desnudo
que en los tibios regueros
acudirán a dormir las náyades.
Ven
y nútreme de vida.
Mención especial concurso de poesía e ilustración AMAMANTA
Versos y trazos, teta y abrazos
Onada Edicions

Sabía que vendrías, perfume de albor, estabas
prometida a mi llanto.
Yo así te concebía: hemisférica, himen del sueño,
disección de clímax,
hipo tiernamente amamantado
con leche de ubres conversas,
oreándote junto al órgano genital de los árboles infecciosos,
insolencia púber del arriate en fiesta. Obvia, unas veces,
atalaya de intención diamantina, mástil en el paisaje humano
de palmeras jorobadas. Otras, apenas, mácula oculta,
gacela encinta de su propio espanto, máscara que sajela
su tocado de impostura, ajetreo de crines,
oscurísimos gestos
como tumbas de infancia.
No receles, hurí, consiente el beso, vegetalízame el tacto.
Déjame ver en tu rostro el busto elemental del mundo,
el eje oblicuo
de su lunar originario, la celosía que enmaraña
tu larga mirada de antimonio, la eterna apostasía
en llamas de tu estanque,
tu último nenúfar.
Los nudos del tiempo III. Al-Andalus en la poesía actual cordobesa.
Nizam Editorial
